DISCURSO DEL ILMO. SR. D. JUAN BAUTISTA LOBERA LÖSSEL

LA HIDRÓLISIS: UN SISTEMA PARA LA ELIMINACIÓN DE CADÁVERES DE ANIMALES

Quiero expresar mi agradecimiento al Excmo Sr. Presidente y a los compañeros Académicos de la Academia de Veterinaria de la Región de Murcia por la oportunidad que me brindan para hablarles sobre el tema de la hidrolización aplicada como método de eliminación de los cadáveres animales “no rumiantes” que se producen en las granjas.

Éste no es un tema baladí, como se podría pensar en un primer momento, ya que vivimos en una sociedad consumista e industrializada, en la que se generan diariamente una gran cantidad de residuos. De hecho se puede decir que generamos más residuos que bienes y enseres. Esto se debe a que nuestros procesos no son efectivos al cien por cien, ni mucho menos, y en todos los procesos se generan residuos. Así pues, los residuos son una fuente de problemas, en primer lugar por la cantidad que se genera cada día y en segundo lugar, por que afectan de manera horizontal a todos los sectores de la sociedad. Esto determina que, actualmente, los vertederos (o Centros de Gestión de Residuos) se están viendo desbordados por la ingente cantidad de los mismos. De aquí la imperiosa necesidad de encontrar aplicaciones a los residuos y convertirlos en subproductos aprovechables, valorizarlos energéticamente, o bien disminuir su producción o su volumen, en el peor de los casos. Este es el caso del sistema del que hoy quiero hablarles.

Introducción

La sociedad moderna genera grandes cantidades de desechos (más residuos que bienes útiles), principalmente debido a nuestra baja eficiencia productiva. Estos desechos representan una tremenda amenaza tanto para el medioambiente como para la sanidad humana y animal. En efecto, en el siglo XXI, la gestión de residuos se ha vuelto una prioridad política en muchos países, y uno de los principales problemas al que se enfrenta esta gestión es tener que tratar una ingente cantidad de subproductos y residuos primarios de una manera medioambientalmente aceptable. La prioridad política surge como consecuencia de una creciente preocupación, tanto por parte de las colectividades locales (ayuntamientos) como por parte de las propias empresas productoras de estos subproductos, de los agricultores, de las distintas administraciones encargadas de las cuestiones ambientales y de la sanidad pública, como también de los simples ciudadanos, cuya demanda en materia de seguridad alimentaria, de protección del medio ambiente y de la trazabilidad de los productos aumenta cada día.

Como fruto de esa prioridad política surge el Protocolo de Kyoto, cuyas metas a grandes líneas son: por un lado favorecer el llamado “Desarrollo Sostenible”, mediante la limitación y/o reducción de los “Gases de Efecto Invernadero” (GEI) como son: Dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O), hidrofluorcarbonados (HFC), perfluorcarbonados (PFC) y hexafluoruros de azufre (SF6) (el Protocolo de Gotemburgo [2009] incluye el amoníaco); el fomento de la eficiencia energética; y la investigación
de nuevas y renovables formas de energía.

También en la Unión Europea (UE) surgen normativas que en principio buscan: i) La eliminación de vertederos; ii) Políticas llamadas “3R” basadas en: Reducción en origen de los residuos; Reciclaje de los residuos (clasificación y posterior reutilización o su reciclaje1), y la Recuperación (mediante la valorización energética de los residuos no reciclables o reutilización, extrayendo la energía que contienen); iii) Potenciar las energías renovables.

La eliminación segura de los cadáveres animales ha sido, y continúa siendo una gran preocupación en la Producción Animal y en otras situaciones como pueden ser: la erupción de enfermedades, las muertes de animales salvajes, los animales muertos o heridos en el transporte por carretera, la eliminación de los desechos en los barcos pesqueros o factorías pesqueras, así como los restos de mataderos y de los mercados de abastos. La necesidad de contar con sistemas seguros y apropiados para la eliminación de
cadáveres de animales es muy importante debido al potencial de riesgo de los desechos animales de transmitir enfermedades al hombre y a otros animales, y también por el riesgo de contaminación de la tierra, aire y aguas (superficiales y subterráneas).

La hidrolización de la materia orgánica es una actividad que se desarrolla en la naturaleza de forma espontánea en casi toda acumulación de material orgánico, pero el proceso ocurre de manera lenta, tomando mucho tiempo para lograr la estabilización del material en descomposición.

La hidrolización como parte del proceso de digestión anaerobia es un conjunto de procedimientos para tratar estos residuos, que presenta numerosas facetas interesantes a múltiples demandas. Permite a la vez depurar los productos, reciclando la materia orgánica, mediante la producción de una energía local y renovable (metanización), y con unos costes aceptables, constituyendo un eslabón esencial en la cadena de gestión de los residuos orgánicos. La digestión anaerobia o hidrolización es competitiva económica y medioambiental, como una opción de eliminación de cadáveres para emergencias o en la rutina de las muertes diarias (Erikson et al., 2004). Además, está demostrado el potencial de la digestión anaerobia para la conversión anaerobia de compuestos xenobióticos aromáticos, con énfasis en los surfactantes, hidrocarburos policíclicos aromáticos, ésteres de ftalato, bifenoles policlorados, fenoles halogenados y pesticidas.

La hidrolización puede eliminar cadáveres “in situ”. La hidrolización/digestión anaeróbica se ha investigado en el caso de las mortalidades de las aves o pollos (Mote y Estes, 1982; Chen y Shyu, 1998; Chen y Wang,
1998; Chen, 1999; Chen, 2000; Collins et al., 2000). Estos investigadores han demostrado que los cadáveres de pollería pueden procesarse en los digestores anaerobios aunque estén diseñados para otros propósitos de tratamiento de desechos o residuos.

La hidrolización de cadáveres animales con bioactivadores es un proceso biológico de biodegradación de la materia orgánica en condiciones de anaerobiosis y por medio de la acción de enzimas cadavéricas y de una comunidad de bacterias que, autorreguladamente, consiguen la transformación de los cadáveres animales. El resultado es una mezcla de productos gaseosos (CO2, NH3, H2S, CH4, CO, H2, N2, entre otros), y una parte líquida, un caldo orgánico mineral de color pardo donde se encuentran los componentes más difíciles de degradar, así como la mayor parte del nitrógeno, todo el fósforo, las proteínas fibrosas y compuestos minerales (potasio, cobre, magnesio, sodio, etc.). Este proceso de digestión anaerobia es utilizado, principalmente, como un medio eficaz de disminución de la carga orgánica biodegradable susceptible de generar nocividad y contaminación orgánica en
la naturaleza.

El proceso de hidrolización anaerobia se realiza en tanques o cubas de hidrolización completamente cerrados en los que intervienen varios tipos de microorganismos, agrupados en comunidades que van cambiando en su composición y habilidades según la fase o etapa del proceso, al menos en los primeros momentos del proceso, hasta que éste se estabiliza. Entre los más importantes y específicos de este tipo de proceso están por un lado las bacterias productoras de ácidos (que son bacterias anaerobias facultativas y anaerobias estrictas), y por otro las bacterias productoras de metano. Las bacterias productoras de ácidos transforman la materia orgánica compleja en unos productos intermedios como los ácidos grasos volátiles (AGV), dándose los pasos metabólicos involucrados en el proceso de forma diversa según las condiciones del medio en el que actúen dichos microorganismos; estableciéndose que la solubilización o hidrólisis de los biopolímeros o polímeros orgánicos (Glúcidos, Lípidos y Proteínas) se realiza de manera extracelular mediante la acción de diferentes clases de enzimas hidrolíticas. Y las bacterias metanogénicas actúan sobre los productos intermedios anteriores transformándolos en un conjunto de gases llamado comúnmente biogás, con unas importantes cantidades de metano en su composición. Este gas metano (CH4) puede ser fácilmente transformado en energía, tanto calorífica como eléctrica, con gran repercusión económica.

La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), opina que aún no se ha demostrado la capacidad de la metodología hidrolítica para reducir los riesgos potenciales. Por tanto, la Comisión prohíbe cualquier manipulación o uso del material hidrolizado que no sea la incineración o co-incineración, con o sin transformación previa, o bien la eliminación en un vertedero autorizado, la conversión en composta o la transformación en biogás, debiendo estas tres últimas ir precedidas de una esterilización a presión.
Pero países como Irlanda, España, Letonia, Portugal y Reino Unido han manifestado su interés en permitir que sus operadores utilicen la metodología hidrolítica. Las autoridades competentes de estos Estados miembros han confirmado su intención de llevar a cabo controles rigurosos de estos operadores para prevenir riesgos potenciales para la salud (Reglamento UE 749/2011 de la Comisión).